Reseña de Los signos: El médico y el arte de la lectura del cuerpo (2006)

Sergio Ariza Garcia , Valerie Bernal y Christopher Montoya*

Al escuchar la palabra “hospital” inmediatamente se piensa en un lugar alegre, triste, doloroso, asqueroso, oscuro o simplemente nos es indiferente (esto está determinado por las experiencias y/o las relaciones que hemos tenido con dicho lugar a lo largo de nuestra vida). Sin embargo, los diversos pensamientos y opiniones desembocan en uno solo: la salud y su cuidado. No obstante, el concepto de hospital no ha sido el mismo a lo largo del tiempo y mucho menos lo que pasa dentro de éste. El médico, el paciente y la relación que existe entre ambos ha evolucionado y determina la medicina como hoy en día la conocemos, pero dicha evolución ha sufrido múltiples cambios, los cuales en gran medida están plasmados en el libro Los signos: El médico y el arte de la lectura del cuerpo. A continuación analizaremos este libro que nos brinda una visión de distintas perspectivas desde el accionar médico hasta la participación del paciente, que han sido fundamentales para la construcción de la salud actual.

Karin Johannisson (1944–2016) quien fue profesora de historia de las ideas y del conocimiento en la Universidad de Uppsala, publicó el libro Los signos en Suecia en 2004 y dos años más tarde fue publicado en español. Este interesante trabajo muestra de qué manera desde el siglo XVII hasta el siglo XX se construye el concepto del cuerpo y su entendimiento. La semántica o semiología tiene un papel fundamental y crítico para comprender un cuerpo en su totalidad y actualmente tiene una enorme relevancia en cuanto a una correcta práctica y quehacer médicos. El relato de Johannisson se apoya en tres pilares principales: La escena (el lugar donde se realiza la consulta y el examen médico), los actores (determinados por el o los médicos presentes y el paciente) y por último el público (que en ocasiones pueden ser vecinos y amigos de los enfermos o incluso estudiantes de medicina). Esta estructura en el texto no solamente ayuda a comprender más fácilmente la evolución de estos tres ámbitos y todo lo que esto influyó en la época, sino que también hace que la lectura sea dinámica a pesar de tratarse de un tema tan complejo como lo es la historia en medicina.

Partiendo de los pilares mencionados, la autora presenta una especie de línea del tiempo imaginaria, anotando en ella los sucesos más relevantes y que implicaron la transformación de cómo se vio al paciente dependiendo de la época y el lugar. Por ejemplo, en cuanto a la escena es importante reconocer los distintos lugares en los cuales se realizaba la exploración del paciente. En el siglo XVII era el médico quien iba a las casas de los enfermos para revisarlos y hacer un diagnóstico que fácilmente podría cambiar de persona a persona por existir una concepción individualizada de la enfermedad. Dos siglos más tarde el nacimiento de la clínica cambió radicalmente todo el terreno en el cual tanto el médico como el paciente tenían protagonismo, haciendo que de esta manera aspectos como la relación médico-paciente se convirtieran en un área de mayor importancia en la clínica.

Por otro lado están los actores. Tanto el médico como el paciente cumplen este rol dependiendo de la época y del lugar, el médico por su parte (antes de existir el hospital) es una persona que tenía bastante conocimiento pero también jugaba un papel fundamental su estatus social y económico lo cual lo definía o no como buen médico. El paciente por el contrario era una persona reservada y que únicamente relataba lo que sentía al médico. Después del nacimiento del hospital moderno el médico organizó mejor su manera de revisar al paciente, tanto así que se dejaron de utilizar métodos diagnósticos antiguos (como por ejemplo probar y oler fluidos del paciente) y se fueron implementando nuevos (estetoscopio de Laennec , una anamnesis ordenada y orientada, técnicas de auscultación y palpación) que ayudaron a una práctica más eficiente y directa. Es importante recalcar que el médico se guiaba por sus sentidos y que ahora podía tener mayor interacción con el paciente en cuanto a su cuerpo, es decir, se le podía ver desnudo, tocar y acercarse mucho más que antes, siendo este último un aspecto de gran controversia por la fina línea entre evaluar y dejarse llevar por el instinto carnal. El paciente por otro lado, estaba un poco a la merced del médico, tenía que hacer únicamente lo que el médico le indicara, tanto así que podría decirse que hubo una deshumanización del trato del paciente por parte del personal médico. Igualmente, los pacientes con mayores recursos económicos contaban con una mejor atención (incluyendo una mayor confidencialidad y respeto).

Desde el punto de vista del público es necesario definir que también tuvo cambios. En el siglo XVII el público estaba conformado por los vecinos, familiares y amigos del enfermo. Esto dificultaba en gran medida la evaluación realizada por el médico por la enorme distracción a su alrededor. Ya en el hospital, el público pasó a estar conformado por estudiantes y demás médicos – éstos iban acompañados por un médico con experiencia que les guiaba y enseñaba con cada paciente. Aquí la distracción era menor y a medida que transcurrió el tiempo el público era respetuoso, silencioso y educado lo que ayudaba no solo al médico sino al paciente indirectamente.

Son muchos los cambios que ha sufrido la medicina y la manera de entender al cuerpo al pasar los siglos, sin embargo, hay un único objetivo claro que es el paciente, sin olvidar al médico y los pertenecientes al sector de la salud. En conclusión, todos y cada uno de estos avances hicieron de esta ciencia lo que es hoy en día. No obstante, es importante que quede claro que el médico por sí solo no habría podido lograr todo lo que se conoce. El papel primordial es el del enfermo, el cual, con su cuerpo y los signos que mostraba éste, abrió y sigue abriendo un inmenso campo de conocimiento y de saber para la medicina y sin duda alguna es la razón por la que existe esta ciencia.

Notas

* Esta reseña fue realizada en el contexto del curso Sociohumanismo I (4° semestre Medicina, Universidad del Rosario) en marzo de 2017.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s