Reseña de The History of Medicine (A Very Short Introduction) de William Bynum

Nicolás Andrés González Oliveros*

 

Resumir la historia de la medicina en un escrito de 165 páginas es una labor extraordinaria. No solamente por el hecho de tener la capacidad de sintetizar siglos de hechos y contextos en un breve libro, sino que es necesaria una compresión amplia sobre cómo se articulan acciones del pasado para influenciar y construir un presente. Esta es la obra de William Bynum, una breve introducción cronológica sobre los conceptos de la medicina que se fueron desarrollando según su contexto, que él prefiere llamar, lugares de práctica. Estos sitios van a ser el eje central de cada capítulo, enlazados entre sí por la transición que hace la medicina de uno a otro.

Este viaje conceptual inicia con el capítulo 1 “Medicine at the bedside” mencionando al primer agente que comenzó a transformar la medicina con sus postulados: Hipócrates. A partir del título, el autor ya plantea una aproximación de lo que se habla en el capítulo. Una medicina al lado de la cama. A parte de lo literal y lo obvio (en este momento todavía no habían hospitales por lo que el paciente era examinado en su casa) lo que se quiere plasmar con el  enunciado es el comienzo del prototipo de la atención primaria moderna. Hipócrates introdujo el concepto de la medicina holística. Una ciencia enfocada únicamente al cuidado íntegro del paciente. Algo que no agradó mucho a los Griegos, ya que en la Antigua Grecia los médicos construían su conocimiento a partir de las enseñanzas del maestro, no la práctica. El holismo hipocrático atrae otros modelos modernos que resuenan en la medicina científica contemporánea. El naturalismo, mezclaba la teología con la curación. Las enfermedades como resultado de un desagrado divino. Más adelante, como un desbalance de humores.

Trasladándonos hasta la fundación de la práctica médica, el capítulo 2 “Medicine in the Library” menciona cómo se comenzó a construir y promulgar la base de datos de la medicina. Hay que agradecérselo a los médicos árabes. La tradición médica islámico-medieval preservó, actualizó y transmitió los textos griegos antiguos junto con la traducción a lenguas del Medio Oriente. De esta forma el autor conecta la narrativa con la temática del título del capítulo, la medicina en la biblioteca. Una mirada más institucional de la formación de médicos: La ciencia se estaba centrando en universidades, el conocimiento en los libros y la práctica hecha a un lado. He ahí la relevancia de la labor de los árabes. Con la llegada del libro, pocas autopsias se practicaban y Galeno tomó el mando como padre y conocedor absoluto de la anatomía. Las disecciones tardaron casi un siglo en volverse algo común para que Vesalio tuviera la oportunidad, por fin, de contribuir a cambiar el paradigma médico de ese momento. Podemos culpar a las letras. Más adelante, la revolución científica del Renacimiento aportó la física y la química, para dar origen a una compresión fisiológica del cuerpo humano.

Situándose en la revolución médica científica del siglo XIX se basa el capítulo 3 “Medicine at the hospital” la cual promovió un nueva forma de entender la enfermedad. Esta revolución tomó mayor parte en Francia, el centro mundial de la medicina de ese momento. Sin embargo, este cambio conceptual estuvo frenado por las ideologías políticas revolucionarias. Esto llevó a que la medicina se transformara en el autocuidado y tuviera un enfoque puramente militar. Envuelta por este contexto, la práctica comenzó a ser lo fundamental, inculcada en los principios de atención médica de cada hospital de París. Leer poco, ver mucho y hacer mucho era la metodología de aprendizaje. La medicina estaba centrada en el hospital basada en los tres pilares de los hospitales franceses: El diagnóstico clínico, la correlación patológica-clínica y la categorización de los pacientes. Este extremismo, llevó a perder la individualización del tratamiento médico y una dependencia del paciente. Se basaban en buscar signos objetivos de la enfermedad en vez de individualizar cada paciente, además de juntar las dimensiones semiológicas más importantes para el diagnóstico. Sin embargo, más adelante, la anatomía tomó fuerza por el nuevo currículo de la escuela médica de París, basando la educación en autopsias. El diagnóstico clínico patológico le dio importancia a la patología de los órganos. Los hospitales de París ofrecían cuidado a cambio de observar enfermos y pobres, obligados a ofrecer sus cuerpos al servicio de la medicina clínica.

En el capítulo 4 “Medicine in the community” el enfoque cambia completamente. Se resume las principales visiones históricas de cómo las epidemias afectaron a las comunidades. Debido a las continuas infecciones, se empiezan los movimientos de salud pública. Este producto de la industrialización y urbanización cambió la mentalidad del siglo XVIII al XIX. La medicina se comenzó a cuantificar y la llegada de la bacteriología dio comienzo a la epidemiología, definiendo los riesgos y los problemas de las enfermedades. La matemática estadística tomó fuerza como base para la investigación en salud y prevención de enfermedades. La salud pública fue la principal afectada por este cambio. Siendo numérica, se basó en tres dimensiones para cuantificar la medicina: Encuestas, vigilancia y significación.

El descubrimiento de las células y las bacterias nacidos desde la fisiología, patología y biología  es el eje central del capítulo 5 “Medicine in the laboratory”. Comienza haciendo un retroceder en el tiempo para recordar los atributos griegos principales, explicando que su concepto de experiencia médica se mezcló con el experimento en el siglo XIX. Se mencionan algunos investigadores para formar una cronología de descubrimientos históricos que marcaron a la medicina modificando el concepto de enfermedad. Con el descubrimiento del microscopio, la célula se consideró un componente crucial en la dinámica del proceso de enfermedad. Por ejemplo, Theodor Schwann argumentaba que los organismos complejos eran colecciones de células integradas. Por lo tanto, su función, normal y patológica, tiene que ser entendida desde las características de este complejo vivo. Más adelante, el descubrimiento de los gérmenes por Louis Pasteur provocó la separación entre la causa de la enfermedad (ahora con una mayor noción de especificidad) y el cuerpo del paciente. Apareció la asepsia y antisepsia y como producto de esta, la cirugía. La bacteriología fue la ciencia médica con el mayor impacto durante el siglo XIX.

El libro concluye con el capítulo 6 “Medicine in the modern world” con el propósito    de resumir los aportes conceptuales de cada capítulo para la medicina moderna. Intenta ejemplificar y demostrar cómo estos temas se fueron desarrollando históricamente para dejar su huella y construir la medicina de hoy. Propone que  el laboratorio es el encargado de seguir moldeando a la ciencia médica, positiva o negativamente, argumentado con ejemplos de descubrimientos históricos.

El libro en general, presenta un lenguaje bastante simplificado, concreto y ameno. Los argumentos son sólidos, bien articulados y con buena fundamentación histórica. La cronología del escrito está bien planteada, pero a veces resulta complejo situarse temporalmente en la narrativa por los  grandes saltos de tiempo que hace el autor. Sin embargo, el libro tiende a seguir una estructura cronológica para demostrar avances y progresos. Es atractiva la forma de presentación y conexión de ideas. Bynum tuvo la audacia de sugerir cinco conceptos fundamentales que marcaron la historia de la medicina. Su visualización del panorama histórico está basada en agrupar hechos trascendentales en lugares y espacios por los cuales se fue trasladando la medicina. De esta forma, el autor puede demostrar que cada momento es un contexto social, cultural o político que modifica significativamente ese presente. Su propósito es probar que el progreso en la ciencia y la práctica médica no son las únicas herramientas para resolver los problemas humanos. Por ese lado, deja abierta la opción para que el lector realice su propio juicio sobre lo que es necesario o no para la idea del progreso inevitable.

El eje de articulación que propone Bynum es una forma novedosa y moderna de estructurar un texto histórico. El esquema propuesto permite una visión amplia y didáctica de entender la historia. Es relevante destacar que el autor utiliza esta estructura para articular su escrito por lo que adquiere una escritura bastante centralizada. Su redacción se mantiene apegada al concepto principal del capítulo, desglosando desde allí distintos subtemas que complementan a la premisa base. Esto limita la lectura, ya que el lector debe seguir el hilo conductor propuesto para comprender en su totalidad el libro. Similar  al libro Los signos de Karin Johannisson publicado dos años antes, son textos que proponen una nueva forma de escribir literatura histórica. A pesar de que el enfoque de Johannisson sea distinto, la idea principal se apega al pilar de Bynum. Una propuesta. Una invitación a analizar desde una perspectiva diferente. Una modalidad más apegada a los contextos, que a los años. Más al impacto, que a los hechos. Un estilo que contrasta con la estructura clásica enciclopédica de enseñar historia. Esto demuestra que la forma de comprender el pasado está evolucionando.

Se recomienda el libro indudablemente. Es una forma fácil, completa y entretenida de comprender a grandes rasgos el desarrollo histórico que tuvo la medicina. Siembra la idea de que la historia es flexible y que el humano tiene la capacidad de modificarla para progresar. Sea casualidad o no, los descubrimientos llevan a la evolución. Un crecimiento que puede influenciar positiva o negativamente a la historia, que tiene la capacidad de crear, ideologías por ejemplo,  y que  puede llevar a una cadena de acción y reacción que termine en otro descubrimiento. Acogiendo la invitación que plantea el autor, se considera que para progresar es indispensable tener cautela. La audacia del humano en saber distinguir los distintos caminos por los que lleva la historia sería una herramienta fundamental. No guiar los descubrimientos por malos caminos. Utilizar la ciencia para crear el futuro y no para destruirlo.

 

Referencias:

Bynum W. The History of Medicine: A Very Short Introduction. New York, USA: Oxford University Press; 2008.


Notas:

* Esta reseña (del libro Bynum W. The History of Medicine (A Very Short Introduction). Oxford: Oxford University Press, 2008), fue realizada por el autor en mayo de 2017 en el contexto del curso Sociohumanismo I (4° semestre Medicina, Universidad del Rosario).

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