RAYOS X

Angie Miyeland Gelves Bolaño*

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Notas

* Este texto fue producido por la autora en abril de 2017 por encargo del Dr. Morobinski para la Enciclopedia Latinoamericana Biomédica Universal y en el contexto del curso Sociohumanismo I (4° semestre Medicina, Universidad del Rosario).


 

Enciclopedia para huesos:
Nombre de la entrada: “Rayos x
Realizado por: Angie Miyeland Gelves Bolaño

EL GRAN DESCUBRIMIENTO
En primer lugar, no fueron los huesos. Pero se podría decir que estuvo cerca. El gran descubrimiento fueron las fotografías de los huesos. En 1895, Wilhelm Conrad Röntgen cambió la forma de ver el cuerpo humano, entre otras cosas. De todo esto hablaremos ahora.

UN VIAJE AL PASADO
Antes del famoso 8 de noviembre de 1895 (1) los ortopedistas debían manejar fracturas y lesiones a través de la observación (2). Los signos más indicativos eran inflamación y enrojecimiento, además para comprender el mecanismo y la gravedad, es decir, de qué manera se desarrolló la lesión y si es grave, los médicos debían manipular la zona, generando bastante dolor para el paciente. Luego estaban los arcos de movimiento interrumpidos y las crepitaciones: signos que tampoco se presentan siempre. De este modo se pasaban por alto heridas y hasta malformaciones congénitas. Las consecuencias iban desde dolor crónico hasta pérdida de la funcionalidad de la extremidad o región afectada (2).

NUEVA FORMA DE VER
Los médicos no fueron los únicos en darle uso a la nueva herramienta, varias áreas de la ciencia empezaron a buscarle una funcionalidad. Una de ellas fue la física, que los utilizó para probar el modelo atómico y luego para entender la organización de estructuras moleculares. Inicialmente fue sencillo. Sin embargo, con compuestos más complejos el cálculo se volvía tedioso y así fue perdiendo su uso (3).

Para la medicina no fue sencillo adoptar el nuevo método, por esto existen versiones tan opuestas de cómo finalmente ocurrió (4). Por una parte, los pacientes tenían la nueva posibilidad de ver qué les ocurría antes de que el médico interviniera (5). Estaban siendo empoderados y en EEUU en 1896, por la alta prevalencia de demandas durante el siglo XIX (2) , quisieron incluir las radiografías como mejor nivel de evidencia ante el tribunal para confirmar la mala praxis (2).

Mientras tanto la comunidad médica evaluaba las ventajas que podía ofrecer para diagnóstico, tratamiento y rehabilitación. En Alemania, específicamente, meses después de la invención se registraron procedimientos ortopédicos y quirúrgicos con uso de los rayos x (4). La afección más favorecida fue la luxación de cadera en recién nacidos (4). También, el aumento de procedimientos se debió a la introducción de un nuevo sistema de salud (4). Entonces, por una parte estaba el interés de las personas en ganar sus demandas y por otra el insaciable desconocimiento de la mejor técnica para tomar las radiografías. En perspectiva, la ciencia tomó el camino lento pero seguro: notaron que la alta exposición a la radiación era peligrosa y crearon los protocolos de protección y una dosis máxima permitida (3); pero esto no evitó que, por ejemplo, hombres irresponsables vendieran tratamientos depilatorios con rayos x porque la larga exposición generaba caída de cabello sin mencionar el cáncer (6).

UN MATRIMONIO PROACTIVO
Para mediados del siglo XX, los rayos x conocieron la tecnología. Esto facilitó y volvió más rentable el análisis de los resultados. En definitiva el computador fue la innovación que revolucionó al gran descubrimiento. Finalmente obtuvieron los rayos x como los conocemos hoy (2). Pasaron de ser casi un examen de rutina a cuestionar cuando es realmente necesario ordenarlo (1).

1. Hessenbruch A. X rays for medical use. Phys Educ. 1995; 30(6):347–55.
2. Golan T. The Authority of Shadows: The Legal Embrace on the X-Ray. In: Historical Reflections. 1998. p. 437.
3. Hessenbruch A. A brief history of x-rays. Endeavour. 2002; 26(4):137–41.
4. Warwick A. X-Rays as Evidence in German Orthopedic Surgery,1895-1900. Isis. 2005;96:1–24.
5. Pasveer B. Knowledge of Shadows: the introduction of x-ray images in medicina. Sociol Heal Illn. 1989;11(4):360–81.
6. Herzig R. Removing Roots: “North American Hiroshima Maidens” and the X ray. Technol Cult. 1999; 40(4):723–45.

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Rayos X ~ Angie Gelves

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