Rayos X ~ Daniel Ruiz Torres

RAYOS X

Daniel Ruiz Torres*

La suerte llama a las puertas de los espíritus preparados para recibirla” Louis Pasteur.

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Figura 1: Máquina inicial de rayos X

La voluntad científica de William Crookes para describir el comportamiento de los gases, lo llevó a desarrollar un experimento compuesto por un tubo vacío y electrodos que generarían corrientes de alto voltaje. Dicho tubo fue bautizado como “tubo de Crookes” (también conocido como tubo catódico) (1). Los cimientos de los rayos X (fig. 1) yacen en este experimento debido a que la aproximación del tubo a placas fotográficas generaría posteriormente  imágenes borrosas.

Esto fue utilizado por un  científico apasionado de la fotografía,  Wilhelm Conrad Röntgen, quien descubrió por casualidad los rayos X al experimentar con tubos catódicos buscando la causa de la fluorescencia que producían los rayos (2).

Los rayos X son una radiación electromagnética que surge a partir de fenómenos extranucleares (a diferencia de los gamma cuyo origen es nuclear) a nivel de la órbita electrónica, fundamentalmente producidos por la desaceleración de electrones. La radiación resultante de los rayos x es capaz de atravesar el cuerpo según la densidad de las estructuras que lo forman, proyectando una imagen en una placa que se interpreta a partir de lo que el experto observa. A esto se le conoce como radiografía (3).

El impacto que generó este descubrimiento fue de tal magnitud que quince años después de su introducción, la nueva máquina estaba entre el equipo estándar de los sanatorios (4). En contraste con lo anterior, las discusiones físico-químicas sobre el éter y las ondas electromagnéticas no eran muy emocionantes para el público en general, pero la fotografía sí lo era. En primer lugar, no fue la promesa diagnóstica la que llamó la atención, era el encuentro percibido con la muerte. El hecho de que un individuo pudiese ver los huesos a través de la carne de una persona viva era escalofriante y emocionante al mismo tiempo (5).

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Figura 2: Los rayos X ayudaron a identificar la tuberculosis en las primeras etapas de infección, respondiendo a la gran mortalidad por esta enfermedad en esta época

Es importante resaltar la necesidad social y médica, en general, de desarrollar un invento como los rayos X (fig. 2). Un ejemplo de ello ocurre el 2 de julio de 1881, cuando el presidente de EEUU James A. Garfield recibe dos disparos de bala, que al no ser del todo mortales, lo dejan en agonía durante 80 días. Es así cómo la época que había visto inventar el teléfono y el telégrafo pedía a gritos que alguien encontrara una forma de detectar una bala alojada dentro del cuerpo del presidente estadounidense (6).

Los rayos X, el estetoscopio y el microscopio, fueron grandes inventos que han modificado gradualmente la lex artis de la medicina. Tanto así, que junto con el sistema  han contribuído al deterioro de la comunicación médico-paciente, dando paso a la deshumanización de la medicina (7).

El sonido y el tacto siguen siendo considerados procedimientos valiosos para justificar la sospecha médica, sin embargo tras el descubrimiento de los rayos X ya no se consideran pruebas científicas sólidas de una enfermedad latente.

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Figura 3: Negatoscopio desenchufado y roto en el hospital Méderi, Bogotá

La evidencia de esto se puede encontrar en el resultado que generó el surgimiento de la radiología como profesión; en este caso se hizo evidente que la subjetividad había gravitado de la escucha y la palpación al especialista que mira la placa, o en otro escenario, al patólogo que mira la muestra bajo el microscopio.

Actualmente, los avances en torno a los rayos X han convertido esta práctica en un proceso computarizado, donde se deja a un lado la placa fotográfica y el resultado se observa directamente en el computador (fig. 3).

En conclusión, los rayos X marcaron la historia de la medicina al introducir una visión mecánica del cuerpo. Su utilización puede ser entendida como un arma de doble filo, ya que ayuda a un diagnóstico precoz, pero  colateralmente, la contínua exposición predispone a multiples afecciones corporales. La radioterapia demuestra la evolución  de los rayos X, convirtiéndose estos en ayudas terapéuticas cada vez más novedosas, impactando a la especie humana tal y como ocurrió en un principio con su descubrimiento.

Bibliografía

  1. Cullity B. Elements of X-ray diffraction. Scholar’s Choice; 2015.
  2. Los rayos X: Su descubrimiento”. Historiaybiografias.com. 2017 [consultado 28 de abril de 2017].
  3. Rayos X óseo (radiografía) [Internet]. 2017 [consultado 29 de abril de 2017].
  4. Dijck, J. Van (2005). “X-Ray Vision in Thomas Mann’s The Magic Mountain”. In The Transparent Body: A Cultural Analysis of Medical Imaging. Seattle: University of Washington Press, pp. 84-99.
  5. Hessenbruch, A. (1995). “X-Rays for Medical Use”. Physics Education, 30(6), 347-355.
  6. Kevles, B. (1997). “The X-Ray Years”. En: Naked to the Bone: Medical Imaging in the Twentieth Century. New Brunswick: Rutgers University Press, pp. 9-144.
  7. Blaxter, M. (2009). “The case of the vanishing patient? Image and experience”. Sociology of Health and Illness, 31 (5), 762-778.

 

 


Notas

* Este texto fue producido por el autor en abril de 2017 por encargo del Dr. Morobinski para la Enciclopedia Latinoamericana Biomédica Universal y en el contexto del curso Sociohumanismo I (4° semestre Medicina, Universidad del Rosario).

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