Rayos X ~ Juan Camilo Carrillo

RAYOS X

Juan Camilo Carrillo Martínez*

Comenzando por una simple pero profunda correspondencia entre lord Kelvin y Rontgen en 1896, hasta la hiperactividad pública retratada en la curiosidad y la ficción para su futuro uso, en poco tiempo fue ya cuestión de dinero la obtención de máquinas capaces de crear rayos X guiados específicamente al ámbito médico (1).

Ampliando su uso desde lo cosmético hasta lo verdaderamente clínico, no fue sino hasta 1910 sospechada su relación maligna y hasta 1960 verificada atómica y genéticamente (1). Descubrimientos hechos gracias a una serie de casos que comenzaron desde 1897, como el del reconocido roentgenólogo Walter Dodd, el cual describía “dolor más allá de descripción posible” debido a varias quemaduras y lesiones cancerosas que terminaron extirpadas por sus diferentes colegas y que finalmente causaron severas hemorragias. (2)

No fue coincidencia que el mismo año de la invención del artefacto, la fiebre europea viajó en menos de 6 meses a otros continentes pero, la fascinación tuvo un costo. Fue en Estados Unidos que médicos científicos como Thomas Edison en 1903, gracias a la ayuda de diferentes pacientes lograron identificar cómo las ondas de los rayos X eran capaces de causar quemaduras en los radiólogos en especial en las manos, pues eran las partes más comprometidas en su trabajo (2)

Quizás debido a la conexión entre los países desarrollados de la época moderna, tales como Gran Bretaña, Francia, Alemania y Estados Unidos fue que el invento se aplicó rápidamente a las ciencias de la salud. No obstante, en España al igual que en otros países no surgió el mismo efecto sino hasta 1909, en donde gracias a la influencia académica universitaria se logró conocer, incluso citadinamente, como en la ciudad andaluza de Granada (3)

Adentrándonos más en lo antes ya dicho, diferentes gobiernos de ultramar empezaron a notar que su utilización empezó a variar no sólo para identificar cuerpos extraños, tipos de fracturas o crecimientos anormales en los huesos sino también como evidencia jurídica, como sucedió en la ciudad de Montreal. Sin embargo, su reconocimiento no le salvó del duro golpe con la tradición semiológica y la incredulidad de algunos galenos pues se negaban a considerar que una herramienta diagnóstica sería a veces más sensible y superior para detectar anormalidades, incluso mejor que algunos maestros clínicos (4)

No fue sino hasta los conflictos bélicos del siglo XX en donde la medicina y la guerra inevitablemente se ayudaron la una a la otra (y no ha sido la primera vez). Los rayos X evolucionaron entonces hasta ser una herramienta imprescindible, específica, rápida y fácil para identificar todos los tipos de daño estructural y además, fue en estos tiempos que bajo a la cruda necesidad de un personal especializado en el asunto, empezó a aparecer la especialidad de la radiología (antes llamada roentgenología) (4)

Compactado en menos de una décima parte de un siglo, la perspicacia médica al igual que su opinión e impresión marcaron decisivamente esta tecnología. Esto en sí sirve para retratar cómo la disciplina médica y su base de conocimiento y diagnóstico siguen el planteamiento darwinista; constante evolución y adaptación, pues denota la entrada de un siglo XX de cambios y conclusiones acertadas, rápidas e impactantes para la época, en asuntos que, paradójicamente, para un médico contemporáneo quizás parecerieran ya del sentido común.

Bibliografía

  1. Hessenbruch A. X-rays for medical use. Physics Education. 1995;30(6):348–56.
  2. Goldberg DS. Suffering and Death among Early American Roentgenologists: The Power of Remotely Anatomizing the Living Body in Fin de Siècle America. Bulletin of the History of Medicine 2011; 85(1):11–28.
  3. Medina Doménech, R. M., Olagüe de Ros, G., & Ortiz de Zárate y Melibeo, J. C. (1994). “Ciencia y técnica en la Granada de principios desiglo: El impacto del descubrimiento de los rayos X (1897-1907)”. Llull, 17, 103–117.
  4. Howell JD. “Clinical Use of the X-Ray Machine: The Newest Technology at the Oldest Hospitals”. En: Technology in the Hospital. Baltimore, Maryland: Johns Hopkins University Press; 1995.

 

 


Notas

* Este texto fue producido por el autor en abril de 2017 por encargo del Dr. Morobinski para la Enciclopedia Latinoamericana Biomédica Universal y en el contexto del curso Sociohumanismo I (4° semestre Medicina, Universidad del Rosario).

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